Encuentro con la ciencia en Chivilcoy
Docentes y alumnos de enseñanza media de esa ciudad bonaerense componen Prociencia, una entidad que se propone motivar y despertar el interés de los chicos por la ciencia y acercarlos a los científicos. La convocatoria es un congreso anual, que se realiza desde hace 14 años.
Del 12 al 15 de junio de 2007 se realizó, en la ciudad de Chivilcoy, el décimo cuarto congreso de Prociencia, entidad de bien público local. El encuentro, que se realiza en forma ininterrumpida desde hace 14 años, reunió a estudiantes y docentes de enseñanza media y a investigadores científicos de diversas instituciones del país, como la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), las universidades de Buenos Aires, La Plata, Córdoba, del Litoral, de Cuyo, del Comahue, del Centro (Tandil), de Mar del Plata, el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y el Centro Atómico Bariloche, entre otras.
El alma mater de Prociencia es Armando Zandanel, profesor de Física Matemática y Cosmografía, que lleva adelante también el proyecto Educación en Astronomía (ver recuadro), y variadas actividades vinculadas a la enseñanza de la ciencia. En 1994, junto con un equipo de docentes y alumnos, llevó adelante el primer congreso, y ya no se detuvo.
“La idea se gestó en 1993. El objetivo principal era el congreso, pero queríamos emprender otras actividades educativas y de difusión de la ciencia y la tecnología”, señala Zandanel. El respaldo institucional lo brinda la Municipalidad de Chivilcoy, a través del Instituto Municipal de Estudios Científicos y Técnicos (IMECT).
En este congreso, además de obras de teatro y proyección de películas, de la presentación de trabajos y talleres para docentes, se realizó la muestra interactiva Experimente. “Un proverbio chino sintetiza nuestra idea: ‘Oigo y olvido, veo y recuerdo, hago y aprendo”, comenta Zandanel con satisfacción. Algunos módulos de la exposición pertenecen al Exploratorio de San Isidro (provincia de Buenos Aires), otros fueron construidos por Zandanel y sus alumnos de la Escuela de Enseñanza Media Nº 5 de Chivilcoy. También hubo una muestra paleontológica de la UADER, y una de materiales geológicos en el arte, que llevó el doctor José Selles Martínez, del Departamento de Ciencias Geológicas de Exactas.
Los alumnos que participaron son de Chivilcoy, pero también de Crespo y Diamante, en la provincia de Entre Ríos, de Corrientes Capital, de Pergamino y de 25 de Mayo en la Provincia de Buenos Aires.
– ¿Antes de Prociencia, qué otras experiencias educativas vinculadas con la ciencia se hacían en Chivilcoy?
– Realizamos varias, por ejemplo la “caverna de las brujas”, en que participaron 35 adolescentes que convivieron en el interior de una caverna natural ubicada al sur de Mendoza, a ocho kilómetros de la ruta 40. Convocamos a profesionales de la espeleología, geología, meteorología y biología para planificar y concretar un trabajo intensivo de reconocimiento interno y externo del lugar. A raíz de esta y otras experiencias similares fuimos invitados a exponer en un Congreso Latinoamericano de Actividades Científicas para docentes y alumnos que tuvo lugar en Mendoza. Pero luego de la Feria Provincial de Ciencias y Tecnología que se realizó en la ciudad de Olavarría en 1993, empezamos a trabajar duro para el primer Prociencia.
– ¿Cómo se organiza cada congreso?
– La organización se sostiene con el trabajo de docentes y alumnos en comisiones mixtas y sobre la base de la libre elección de las tareas y responsabilidades. La organización del congreso es una experiencia educativa en sí. Fueron muchas las personas que han ofrecido su tiempo y su trabajo, y lo que nos diferencia de otros congresos es que éste es un congreso destinado a docentes y alumnos, y está organizado por docentes y alumnos.
– ¿Qué apoyo institucional reciben?
– La mayor parte del financiamiento es municipal, no se reciben subsidios provinciales ni nacionales, públicos ni privados. Algunas empresas e instituciones de la ciudad colaboran con materiales o equipos necesarios para el desarrollo de las actividades.
– ¿Cuáles son los objetivos de Prociencia?
– Son varios. Intentamos contribuir a mejorar la calidad de la educación y estimular la enseñanza de la ciencia y la tecnología en los diferentes niveles de enseñanza, al tiempo que promover el intercambio regional, nacional y también latinoamericano. Un aspecto importante es el poner en contacto a los estudiantes con los científicos, y a los docentes con los especialistas en educación.
– ¿Cuál es el público que asiste?
– En los primeros años participaban un 40% de docentes y un 60% de alumnos. En los últimos años la relación es 25% y 75%. A partir de la segunda edición y hasta el 2000 recibimos participantes de Paraguay, Chile, Uruguay y Costa Rica. Se mantiene la presencia de talleristas y expositores de diferentes provincias. Hay contingentes de alumnos que vienen de las provincias de Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires. Antes de la crisis económica venían también de Mendoza, Santa Cruz, Chaco y Formosa.
– ¿Cuánta gente participó en este último congreso?
– Entre participantes, talleristas, expositores y organizadores sumamos 935 personas, pero con las actividades de extensión (películas, obras de teatro, muestra interactiva de ciencias y conferencias abiertas) el número se aproxima a las tres mil personas.
– ¿Fue aumentando la cantidad de gente que participa año a año?
– Desde el primer congreso al quinto, se produjo una expansión de 512 participantes a 1100, luego se mantuvo y declinó con la crisis de 2001. En los últimos años aumentamos el impacto al agregar las actividades de extensión.
– ¿Qué cambios se fueron experimentando a lo largo de estos catorce años?
El cambio más notable es la mayor participación de alumnos, la disminución de las reuniones de trabajo y de las presentaciones de trabajos, y el aumento sostenido de las propuestas de extensión educativa para personas de la comunidad que no participan del encuentro en sí.
– ¿Se sabe qué influencia tiene Prociencia en los estudiantes, en cuanto a despertar la vocación científica de los estudiantes?
– No hemos hecho un seguimiento formal, pero tenemos noticias ciertas de ex alumnos que han terminado carreras de grado y posgrado, o las están cursando. Algunos trabajan fuera del país. Cuando vienen a Chivilcoy se acercan a colaborar. Por ejemplo, Natalia, de regreso en Chivilcoy, vino a aportar su trabajo, o Mariano, que desde Nueva Zelandia armó la actual página de Prociencia.
– ¿Cómo se mejora la enseñanza de la ciencia en las escuelas a partir de las actividades de Prociencia?
– Buena pregunta, no hay garantías, pero un alumno estimulado pregunta más y un docente que reconoce que es posible, intenta mejorar.
| Divulgadores en Prociencia |
| En la edición 2007 de Prociencia estuvieron presentes: el Centro de Divulgación Científica de Exactas (con un taller de escritura de artículos científicos), el doctor José Selles Martínez, con varias presentaciones y la muestra de materiales geológicos en el arte; y, asimismo, realizaron varias exposiciones algunos de los miembros del Programa Divulgadores: Leticia Fimiani (estudiante de Física), Lisandro Covalschi y Nicolás Rascovan (de Ciencias Biológicas), así como Esteban Lanzarotti, de Computación.
Cada uno se explayó sobre su especialidad, y los cuatro juntos dieron una charla denominada “Génesis científico”, que recorre aspectos de las diferentes disciplinas. Leticia Fimiani se dedicó a un tema de óptica. Con la ayuda de un retroproyector y filminas de distintos colores, Leticia mostró la formación de los colores por sustracción y por adición, y explicó cómo el ojo humano detecta los colores. El hecho es que los colores primarios que los chicos aprenden en la escuela, no son los mismos que se emplean, por ejemplo, en la televisión. También explicó la polarización de la luz, haciendo pruebas con vidrios polarizados, que dejan pasar la luz sólo en una determinada dirección. “Estos temas de óptica no son sencillos, los chicos tal vez no llegan a una comprensión total, pero sí se van con muchos interrogantes”, señala Leticia, y agrega: “Lo que me gustó fue cuando, al final de la charla, se me acercó un grupo a hacerme preguntas, porque se veía que realmente estaban interesados”. — Astronomía en Chivilcoy El Programa de Educación en Astronomía que dirige el profesor Zandanel fue creado en 1992, y funciona en el Instituto Municipal de Estudios Científicos y Técnicos (IMECT), que en la actualidad depende de la Dirección de Cultura de Chivilcoy. Las actividades se realizan en una sala del museo, en el polideportivo municipal o en el parque, e incluyen, entre otras, observaciones astronómicas. Los alumnos construyen los instrumentos para realizar los experimentos. Por ejemplo, cañas de bambú, coronadas por una imagen del Sol o la Luna, se transforman en un recurso para registrar el movimiento aparente de los astros en el cielo. Desde una posición única, los alumnos observan el Sol (con un filtro) o la Luna, y ubican la imagen en la dirección y a la altura que corresponda en el momento de la observación. Mediante varias observaciones se tiene el arco diurno (o nocturno) que describe el movimiento aparente de estos cuerpos celestes. En otra de las actividades, los chicos intentan responder a la pregunta «¿dónde estamos parados?” Se trabaja con dos globos terráqueos paralelos. Para cada lugar de la Tierra, existe un arriba (sólo cielo) y abajo queda el resto del planeta. El globo paralelo permite ver cómo amanece o anochece en diferentes lugares de la Tierra por el corrimiento de la sombra del propio globo, dónde es de día y dónde de noche, y al estar Chivilcoy en la parte superior, con el eje del globo apuntando al polo sur celeste, queda claro que lo demás queda debajo. Asimismo, profesor y alumnos intentan determinar el diámetro del Sol en forma experimental, aplicando las proporciones. Eclipsan el Sol con una moneda y sabiendo la distancia Tierra-Sol, la distancia ojo-moneda y el diámetro de la moneda, se puede determinar aproximadamente el diámetro del Sol. También experimentan con un gnomón, que es la parte del reloj de sol que proyecta la sombra. “Es quizá el primer objeto para medir el paso del tiempo, lo usó Eratóstenes para medir el diámetro de la Tierra, y lo usamos con niños y jóvenes para analizar, por ejemplo, el comportamiento de la sombra proyectada sobre el suelo, determinar la línea norte-sur”, relata Zandanel. Una actividad realizada durante el congreso fue lo que Zandanel denomina “Astronomía de corte y confección”, y en la que se propone que los chicos fabriquen herramientas de observación, por ejemplo, un reloj de sol. “Para ello, deben entender, primero, la idea y los conceptos que entraña la herramienta y, luego, utilizarla con el agregado de ser un instrumento creado por uno mismo”. |
Fuente: El Cable Nro. 655

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina