Virtualidad cuidada

La grave situación sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19 hizo que la Facultad decidiera continuar, en este primer cuatrimestre, con la cursada virtual en todas sus carreras. Al mismo tiempo se dispuso seguir apoyando a las y los estudiantes por medio de las becas Exactas para que puedan contar con los dispositivos tecnológicos y la conectividad adecuada para cursar las materias. Estas becas, además de un aporte monetario, incluyen la posibilidad de recibir, en préstamo, una computadora.

3 de mayo de 2021

El surgimiento de la pandemia y la llegada de la COVID-19 a la Argentina modificó todas y cada una de las relaciones sociales y la educación formal no fue la excepción. Con el inicio del confinamiento dispuesto por el Gobierno hacia mediados de marzo de 2020 la Facultad comprendió que la única manera de poder seguir dictando clases era adoptando la modalidad virtual.

¿Cuáles eran las necesidades más inmediatas que las y los estudiantes enfrentaban ante esta nueva realidad? Con el objetivo de averiguarlo, desde la Secretaría de Extensión, Cultura Científica y Bienestar, lanzaron una encuesta online destinada a todos los alumnos y alumnas de la Facultad, que fue contestada por más de la mitad de los inscriptos. El relevamiento permitió detectar que existía un núcleo de estudiantes que contaban con una tecnología inadecuada para poder sostener la cursada virtual, ya sea por falta de dispositivos, cierta precariedad de sus equipos y limitaciones en la conectividad.

“Muchos pueden suponer que todos los estudiantes de Exactas tienen computadoras o notebooks en sus casas, que tienen buena conexión a Internet y wifi pero eso no es así. Lo que sí tienen todos es un celular con algún tipo de plan, más abierto o más restringido, de acceso a la web. Pero seguir una teórica de tres horas por el celular es algo muy complicado”, relata Francisco Romero, secretario de Extensión, Cultura Científica y Bienestar.

A partir de la información recolectada, Romero y su equipo decidieron reformular un conjunto de becas tradicionales que ofrecía la Facultad y que estaban muy ligadas a la presencialidad (transporte, comedor, fotocopias y material de estudio) y transformarlas en las rebautizadas Becas Exactas (modalidad virtual). A través de esta nueva herramienta se ofrecían dos alternativas. La primera consiste en una transferencia monetaria destinada a mejorar sus equipos, comprar algún pequeño dispositivo que les hiciera falta y pasarse a un mejor plan de Internet.

Pero fue la segunda alternativa ideada por la Secretaría la que más llamó la atención, tanto por su excepcionalidad como por el compromiso patrimonial que implica para la Facultad: consiste en el préstamo de una computadora para aquellos alumnos y alumnas a quienes les resulta indispensable para poder llevar adelante, de manera satisfactoria, la cursada virtual.

La puesta en marcha de estas novedosas herramientas tuvo que hacerse a toda velocidad para que pudieran estar disponibles para ese primer cuatrimestre. Hubo que superar numerosos obstáculos administrativos y logísticos pero se consiguió. Estas becas volvieron a estar presentes para el 2do. cuatrimestre del 2020, lo que permitió que más de 150 estudiantes contaran con esta ayuda para terminar exitosamente el año lectivo.

Modelo 2021

Si bien la situación sanitaria vivió un leve relajamiento durante los primeros meses del verano, lo que podía suponer un regreso a cierta presencialidad, las autoridades de la UBA en general, y de Exactas en particular, tenían claro que, durante el primer cuatrimestre 2021, la virtualidad iba a ser casi total. Solamente se iba a permitir alguna presencialidad para materias muy específicas que requirieran de algún trabajo práctico o tarea de laboratorio muy particular. “Sabíamos que iba a haber una fuerte preeminencia de la virtualidad y que lo presencial no iba a superar nunca el diez por ciento de la cursada. Así que decidimos continuar con las becas de apoyo a esta modalidad que desarrollamos el año pasado”, relata Romero.

Las becas Exactas se asignan de modo cuatrimestral y, para su evaluación, se tienen en cuenta los datos que los postulantes completan por Internet en el formulario, elaborado para este fin, que tiene el valor de una Declaración Jurada. La inscripción se abre en las semanas previas al inicio de cada cuatrimestre. En esta oportunidad, la posibilidad de postularse cerró el 19 de marzo.

En lo relacionado con la modalidad de transferencia monetaria, el monto de la asistencia, que había sido de 3 mil pesos para el primer cuatrimeste 2020 y de 3.500 pesos para el segundo, ahora se fijó en 4 mil pesos. “La idea es que el beneficio que se otorga vaya manteniendo su poder adquisitivo”, explica Romero y agrega: “Para esta modalidad se inscriben entre 200 y 300 personas cada cuatrimestre y se otorgan 100 beneficios a quienes más lo necesitan”. La transferencia monetaria ya se concretó prácticamente para todos los beneficiarios salvo algún caso puntual en el que haya surgido algún inconveniente con la cuenta bancaria de destino.

Con respecto al préstamo de computadoras, se pudo capitalizar la experiencia vivida durante el año pasado y, esta vez, toda la logística que requiere poner en práctica esta herramienta se llevó a cabo de un modo mucho más prolijo y aceitado. Primero, desde la Secretaría, se hizo un rastreo en la Facultad para averiguar de cuántas máquinas se podía disponer. Hecho esto se le pidió a la UTI que prepare 40 PCs y, para el 1ro. de marzo, estaban listas. Luego, ante la demanda, se le pidió que agregue cuatro o cinco más y así se hizo. “Originalmente los pedidos fueron 57 ó 58, pero después algunos se bajaron porque consiguieron por otro lado o pudieron arreglar la que tenían. Finalmente, quedaron firmes unos 45, 46 pedidos. La idea fue empezar a repartir cuanto antes”, detalla Romero.

Las alumnas y los alumnos que solicitaron una computadora viven en la Ciudad de Buenos Aires, pero también en el conurbano bonaerense, en zonas bastante alejadas de Ciudad Universitaria, como Berazategui, Claypole, Lanús, Merlo, Hurlingham, González Catán, General Rodríguez, San Isidro, Tigre y hasta Exaltación de la Cruz. Esta vez, para acelerar la entrega, los beneficiarios fueron agrupados por zonas de manera de realizar 5 ó 6 entregas por viaje y así completar los pedidos en unos diez días. El reparto se lleva a cabo con una camioneta de la Facultad pero, dado que los choferes forman parte de los grupos de riesgo frente a la COVID-19, fue el propio Romero el que se hizo cargo personalmente de la conducción del vehículo.

Si bien ambas alternativas son muy bien recibidas por los y las estudiantes, no cabe duda de que el préstamo de la computadora es la opción que realmente marca la diferencia, porque cursar con un celular es algo casi imposible de sostener. Además, se trata de una medida muy audaz y con escasos antecedentes. “Hace poco llevé una PC a una casa en el oeste del conurbano. Salió a recibirla la estudiante de Exactas junto a su hermana que era alumna de Medicina. Ella no podía creer que desde la Facultad le acercaran una compu a su hermana para que pudiera estudiar”, se ríe Romero.

Además, el secretario relata que, cuando le escribe a los alumnos y alumnas para coordinar la entrega, muchos de ellos no entienden y preguntan: “Pero cómo, ¿me la vas a traer a mi casa? Ellos piensan que tienen que ir a retirarlas a algún sitio, que es algún plan del gobierno nacional o provincial. Yo les explico que es una política de la Facultad y también les aclaro que tienen que cuidar la computadora como si estuviera en la Facultad porque, cuando la devuelvan, esa compu va a estar en las salas de la biblioteca para que la puedan usar todos los estudiantes de Exactas”.

Ahora bien, ¿cuáles son las perspectivas para el próximo cuatrimestre? Si bien resulta muy difícil prever de qué manera va a evolucionar la pandemia, Romero arriesga: “Hoy por hoy, no creo que pueda pensarse en una presencialidad plena para el segundo cuatrimestre. Por el contrario, creo que va a ser mayormente virtual y, si la pandemia lo permite, con el agregado de algunas instancias presenciales para ciertos trabajos de laboratorios o los exámenes finales”.

De lo que sí el secretario tiene plena seguridad es que, mientras continúe la virtualidad, continuarán las ayudas pensadas para esa instancia. “En lo que hace al aporte monetario está totalmente firme la decisión de la Facultad de mantenerlo. Y, respecto del préstamo de computadoras, seguiremos haciéndolo en la medida en que encontremos máquinas para prestar. Hay que tener en cuenta que, entre el año pasado y este llevamos entregadas entre 110 y 115 PCs y todo tiene su límite. Pero bueno, siempre encontramos la manera de exprimir más lo que tenemos y expandirnos un poco más”, completa.

Gabriel Rocca