Consagración en matemática


No tenía idea acerca de qué seguir luego del secundario. Un test vocacional, o mejor dicho, la psicóloga que se lo tomó –una confesa matemática frustrada–, la impulsó a anotarse en una carrera que hasta entonces desconocía su existencia. “Empecé, e inmediatamente me encontré en mi salsa”, recuerda Alicia Dickenstein, quien estudió y se doctoró en Exactas UBA, donde es profesora, además de ser investigadora superior del CONICET. En 2015, recibió el Premio TWAS; además de ser hasta 2018 vicepresidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU, por su sigla en inglés); y ahora acaba de sumar el Premio Consagración en Matemática de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

– ¿Lo esperaba?

– No. Sabía que me habían postulado pero no tenía idea de las fechas ni tampoco tenía mucha expectativa. Así que fue una excelente sorpresa.

– Cuando fue elegida vicepresidenta de la IMU en 2014, usted dijo que la matemática estaba pasando por un gran momento en la Argentina. ¿Cómo lo ve ahora, tres años después?

– Tres años después es mucho menos claro que en otro momento. Me parece que los valores han cambiado un poco. Creo que las prioridades del gobierno cambiaron. No se ve auspicioso.

– ¿Qué habría que hacer en su área?

– Es una cuestión global, y todo debe ser armonioso en conjunto, no sólo en la matemática. Por ejemplo, yo tengo un subsidio del CONICET que empezó el año pasado; y hasta ahora sólo nos dieron la mitad de la plata del primer año. No se sabe cuándo estará el resto. Estamos gastando a cuenta de nuestro bolsillo. Por otro lado, hay cosas que se conservan porque hay mucha gente buena en la Argentina. La situación de nuestros científicos es de lujo, cómo se ven por todo el mundo, las cosas que se hacen en la Argentina.  La Argentina y la Facultad son lugares de lujo para estar.

– La IMU asignó grado 2 a la Argentina por su desarrollo de la matemática hasta 2013, y luego la ascendió a grado 3, ¿seguimos allí?

– La Argentina sí. El problema es que tenemos que pagar la cuota anual que no es muy grande pero es dificilísimo para nosotros hacerlo. Antes lo pagaba el CONICET y ahora no. Es un problema muy grande seguir participando de organismos internacionales sin apoyo oficial. Son 5.000 euros por año, no es una cifra enorme, pero se nos hace muy difícil conseguir ese dinero.

– Usted es una representante femenina en un mundo de hombres

– Ahora está cambiando lentamente pero es un mundo de muchos hombres. Ahora hay una gran concientización sobre esto.

– ¿Cómo es la situación de las mujeres matemáticas, en la Argentina en particular?

– En la facultad está la percepción de que hay muchas mujeres, pero hay muy pocas profesoras jóvenes, mucho menos de lo que la percepción diría. Si uno lo separa por edad, es para preocuparse un poco.

– En sí, la matemática no goza de buena prensa. ¿A qué se lo atribuye?

– A lo mal que se enseña. Se enseña muy mal. Quiero decir una cosa en lo que creo profundamente. La gente dice: “La matemática no es para mí”, pero en realidad hacer matemática básica es lo mismo que ser un ser humano. De la misma manera que los seres humanos leemos y hablamos, la matemática básica está en el circuito de nuestro cerebro. Esencialmente, el problema más grande que uno siente es que los docentes no incentivan la creatividad de los alumnos. Y a los docentes se los prepara sin incentivarles la creatividad tampoco. Se va transmitiendo una conocimiento donde no se disfruta la capacidad de pensar, de razonar y de crear. Debería hacerse un giro radical desde donde se empiezan a formar docentes.

– ¿Qué le dio la matemática a usted?

– Es una actividad terriblemente humana y es maravilloso porque uno tiene la posibilidad de interactuar con gente de cualquier lugar del mundo y de cualquier edad, de cualquier raza o género y uno se entiende inmediatamente porque tiene que ver con cómo pensamos los seres humanos. ¡Es tan fácil comunicarse! Enseguida uno se está comunicado y se puede pensar algo juntos. Para mí es espectacular. Aparte de la interacción con los estudiantes, en especial en la Facultad, donde los alumnos son de lujo.

Más ganadores de Exactas

Los Premios Estímulo “Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales” 2017 también reconocieron a otros científicos de Exactas. Ellos son, en Física, la Dra. Paula Villar, docente del Departamento de Física e Investigadora del CONICET en el Instituto de Física de Buenos Aires; en Ciencias Química, el Dr. Mario Tagliazucchi, docente del Departamento de Química Inorgánica, Analítica y Química Física e Investigador del CONICET en el INQUIMAE, y en Ciencias de la Tierra, la  Dra. Patricia Ciccioli, docente del Departamento de Ciencias Geológicas e Investigadora del CONICET en el Instituto de Geociencias Básicas, Aplicadas y Ambientales de Buenos Aires (IGEBA-UBA-CONICET).