De campaña en la alta montaña
Estudiantes e investigadores de Ciencias Geológicas realizaron estudios en la quebrada del río Vacas, en el Parque Provincial Aconcagua. La actividad resulta fundamental para desarrollo del conocimiento y la actualización del mapa geológico de esa región andina. La campaña fue financiada a través del Programa +Tesis de Exactas.
Un equipo integrado por tesistas de grado, becarios doctorales e investigadores del Instituto de Geocronología y Geología Isotópica (INGEIS, UBA–CONICET) llevó a cabo, recientemente, una campaña científica en el campamento Plaza Argentina, en la base del cerro Aconcagua. Desde allí, remontaron el río Vacas hasta el arroyo Relinchos para realizar relevamientos geológicos y estructurales en uno de los entornos de alta montaña más imponentes y de difícil acceso del país.
El trabajo de campo combinó observación directa, análisis estructural y muestreo de rocas y agua para la producción de conocimiento de gran valor educativo y divulgativo. Los resultados no sólo contribuirán a la actualización del mapa geológico del área, sino que también constituyen una instancia clave en la formación práctica de nuevas generaciones de científicas y científicos.
Esta experiencia fue posible gracias al financiamiento del Programa +Tesis de Exactas, al aporte extraordinario del Departamento de Geología de la Facultad, al apoyo logístico de Aconcagua Visión –empresa argentina comprometida con el medioambiente, especializada en expediciones de altura– y a los permisos otorgados para trabajar en áreas protegidas del Parque Provincial Aconcagua.
La expedición estuvo liderada por los docentes e investigadores Lucas Fennell y Maximiliano Naipauer, director del INGEIS. También participaron los geólogos Carolina Grillo Vidal, Nicolás Peluffo y Luciano Morel (becarios doctorales), y los estudiantes Franco Cirigliano, Patricio Perez, Aluminé Ricardi, Agustín Rey, David Lugo, Luciana Lopresti y Guadalupe Varela quienes presentarán este año sus tesis de finalización de licenciatura.
Este verano durante dos semanas, el equipo recorrió tres campamentos distanciados entre sí por 15 kilómetros para analizar y comprender los diversos procesos geológicos de este entorno natural de alta montaña. En esta campaña, se identificaron nuevas unidades y estructuras cuya edad pudo precisarse mediante técnicas modernas de datación geocronológica.
“Las rocas tienen edades relativas por su posición: las más antiguas, del Paleozoico, se encuentran debajo de las más jóvenes del Cenozoico. Pero, para determinar su edad absoluta, si tiene 280 millones de años o 14 millones de años, utilizamos métodos de datación geocronológica” explica Maximiliano Naipauer, docente en las materias Geología Histórica y Geología Regional. Y amplía: “Hoy podemos aportar mayor precisión gracias a análisis modernos basados en el sistema isotópico uranio-plomo (U-Pb)”.
Inmersión entre millones de años
Las extensas jornadas de trabajo –con gran amplitud térmica, días soleados y noches cerradas de alta montaña– exigieron largas caminatas con equipos pesados y concentración para observar distintas rocas distribuidas en el tiempo geológico. Pero también dejaron lugar para la emoción ante nuevos hallazgos, en un entorno marcado por la inmensidad silenciosa de la cordillera.
Desde 2016, esta franja de casi 100 kilómetros de la cordillera de los Andes —entre el norte de Mendoza y el sur de San Juan— constituye un área sistemática de estudio para equipos de la Facultad. Las investigaciones científicas abarcan desde el basamento del Paleozoico superior de las rocas más viejas, la cobertura sedimentaria del Mesozoico (vinculada a una cuenca de origen marino y continental) hasta la sedimentación y volcanismo del Cenozoico (principalmente asociados al arco volcánico andino).
“Actualizar el mapa geológico del cerro Aconcagua de manera exhaustiva para nosotros es muy importante porque implica dar continuidad a estudios iniciados en la década del `90 por otros grupos de la Universidad de Buenos Aires, liderados por el reconocido investigador de CONICET y profesor emérito de la Exactas Víctor Ramos” agregó Naipauer, quién se basa en el estudio geocronológico de diferentes tipos de rocas de zonas precámbricas y paleozoicas como así también sedimentarias mesozoicas y cenozoicas.
Parte de esa constancia en la indagación y la continuidad de análisis también tiene que ver con comprender cómo se gestó la región. “La cordillera nos llama. Es nuestro laboratorio natural y no se puede comprender sólo desde imágenes satelitales” confiesa Lucas Fennell. Su línea de investigación –al igual que Naipauer– busca comprender cuándo comenzaron a elevarse los Andes como sistema montañoso. Esas respuestas se encuentran en rocas del Cretácico Superior, cuando la región dejó atrás el escenario marino que caracterizaba al Jurásico Inferior y Medio.
“En cada campaña se elige una quebrada y un itinerario realizable con mochila y a pie. Es decir, entramos todos juntos y luego nos vamos dispersando en la búsqueda de nuestros objetivos particulares en la quebrada y en la base del Aconcagua” explica Nicolás Peluffo, quien para su tesis doctoral estudia parte de la Era Mesozoica, particularmente las rocas cretácicas de origen continental (Cretácico Superior).
“La interdisciplina, la dinámica y la organización del equipo no es aleatoria: la coordinación permite integrar objetivos diversos en una estrategia común” refuerza Carolina Grillo Vidal, doctora en geología y estudiosa de rocas ígneas pérmicas y rocas sedimentarias del Carbonífero. Y agrega: “La dirección de Maximiliano Naipauer y Lucas Fennell son clave para coordinar la sumatoria de objetivos”.
Los resultados suelen traducirse en publicaciones científicas, clases y actividades de divulgación. En esta campaña, además, el equipo intercambió experiencias con turistas y guardaparques a través de charlas. Así como también la difusión del trabajo científico sobre las aguas de vertientes de la montaña que bajan por los arroyos cercanos.
Investigar y graduarse en tiempos de desfinanciamiento
En un contexto en el que numerosos proyectos científicos aprobados a nivel nacional no han recibido financiamiento, y la cantidad de becarios y becarias se vio reducida enormemente, el Programa +Tesis de Exactas se consolida como una herramienta estratégica para sostener la formación y la investigación.
El programa + Tesis de Exactas es una herramienta de financiamiento para actividades académicas que incluye subsidios monetarios para utilizar en viajes de estudio de campo o becas de investigación científica para finalizar las tesis (TFL).
Este año, estudiantes como Franco Cirigliano, Aluminé Ricardi, Patricio Pérez, Agustín Rey, David Lugo, Guadalupe Varela y Luciana Lopresti proyectan graduarse tras presentar sus TFL. La experiencia de campo resulta central para ese cierre académico.
Su agradecimiento se percibe en cada una de sus palabras. Dejan entrever felicidad ante una experiencia privilegiada y única. “¡Fue una experiencia alucinante! Estudiar las muestras en el lugar donde afloran y luego analizar sus cortes delgados en el laboratorio nos permite comprender su historia” sintetizan con entusiasmo.
Año tras año, la Facultad busca reforzar sus fondos propios para acompañar a sus estudiantes y equipos de investigación frente al desfinanciamiento del sistema científico nacional.







Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina