Una ola imparable


En los últimos tiempos, el debate en torno a la legalización del aborto viene ganando centralidad en nuestro país a partir de la creciente movilización de las mujeres en contra de las diferentes formas de opresión a las que son sometidas por la sociedad y a favor de la igualdad de derechos. Este año, el tema alcanzó el centro de la escena pública a partir del tratamiento del proyecto de “Ley de interrupción voluntaria del embarazo” en el Congreso Nacional y, particularmente, la atención se concentra, semana a semana, con las audiencias públicas que se llevan a cabo en Diputados, donde cientos de personas han acudido para exponer argumentos a favor y en contra de la iniciativa.

Cuando restan pocos días para que el proyecto se vote en el recinto, la Facultad -que a través de una resolución del Consejo Directivo expresó su apoyo a la iniciativa que se está tratando en el Congreso-, organizó, a partir de su Programa para la Igualdad de Género (=GenEx), el encuentro “Aborto. Conversaciones sobre un debate actual”.

Participaron de la charla: Ana Franchi, directora del CEFYBO (Facultad de Medicina UBA), fundadora de la Red Argentina de Genero, Ciencia y Tecnología (RAGCYT); Milena Páramo Bernal,  coordinadora por Argentina en el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM); Cecilia Hopp, magister en derecho penal por la New York University, profesora de la UBA y la UTDT, y Celeste Mac Dougall, especialista en Educación Sexual, profesora de nivel superior en Educación Sexual, docente de nivel medio. La moderación estuvo a cargo de Ana Quaglino, subsecretaria de Extensión, Cultura Científica y Bienestar de la Facultad.

La actividad, que se llevó a cabo en el aula 13 del Pabellón 2, tuvo por objetivo presentar las diferentes miradas sobre el tema de cuatro mujeres, con saberes y trayectorias diferentes, que coinciden en señalar la urgente necesidad de que nuestro país cuente con una ley que garantice el derecho al aborto, seguro y gratuito. A continuación una síntesis de sus intervenciones. (El video con las exposiciones completas en: http://cor.to/abortodebate)

Un largo camino

La charla la abrió Cecilia Hopp, quien destacó que se sentía muy a gusto por estar en una Facultad cuyo Consejo Directivo se pronunció en favor de la legalización del aborto y lo contrapuso con lo que ocurría en la Facultad de Derecho de la UBA. “En Derecho solamente se convocó a la comunidad académica a mandar mails de 500 caracteres. Y después, aparentemente, van a enviar esos mensajes a los diputados. Una cosa bastante pobre”, se lamentó.

La especialista en derecho penal sostuvo que para lograr que el tema se debata en el Congreso  hubo que recorrer un camino muy extenso. A continuación, fue haciendo una extensa enumeración de hitos que se fueron marcando como consecuencia de la lucha del movimiento de mujeres en los últimos 15 años. En ese sentido, destacó el lanzamiento, en 2005, de la Campaña Nacional por Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito “que agrupó a muchas organizaciones que empezaron un sostenido reclamo por la modificación del artículo 85 del Código Penal, que es el que se refiere al aborto”, detalló.

En esa línea, subrayó entre otros hechos emblemáticos: el lanzamiento de la línea telefónica “Aborto, más información, menos riesgo”; la creación de guías para facilitar el acceso al aborto en los casos en los que la ley lo permite; el surgimiento de un movimiento socorrista para acompañar  a la mujeres que iban a abortar; la incorporación de las convenciones de DDHH a nuestra constitución, y múltiples acciones que lograron resignificar socialmente la experiencia de abortar.

En relación con el Código Penal, sancionado en 1921, Hopp señaló: “Tiene un déficit democrático muy importante que es que las mujeres no votábamos ni estábamos en el Parlamento cuando se sancionó. No puede ser que una norma que rige nuestros cuerpos se haya sancionado sin que hubiéramos participado del debate”.

Como final de su intervención, la abogada sostuvo: “Es necesario plantear que la sexualidad de las mujeres no es libre si el aborto no es accesible; que la autonomía de las mujeres no se respeta si se nos fuerza a ser madres, y que la vida de las mujeres no se protege si nos empujan a abortar clandestinamente. Si la decisión de abortar es un derecho humano deberíamos dejar completamente de lado la criminalización”.

La séptima, ¿será la vencida?

Celeste Mac Dougall comenzó recordando que el primer proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo se presentó en el Congreso en el año 2007 y que fue el resultado de un arduo debate que se prolongó por dos años entre el conjunto de organizaciones que formaban parte de la Campaña. “Ese proyecto se presentó cinco veces de la misma manera pero siempre perdió estado parlamentario. El que se está debatiendo actualmente tiene algunos cambios y es el que presentamos en la séptima ocasión”, relató la historiadora.

Entre las modificaciones más significativas que presenta este proyecto está la eliminación del artículo que hace referencia a la objeción de conciencia. “En su momento pensamos que ese punto nos iba a redundar en mayores apoyos pero luego consideramos que nadie obliga a un médico o una médica a serlo. Por lo tanto, su objeción de conciencia no puede invalidar el derecho de una persona”, aclaró Mac Dougall.

Uno de los objetivos fundamentales sobre el que se enfocaron las más de 500 organizaciones que forman parte de la Campaña, ha sido la construcción de la despenalización social de la mujer que decide abortar. “Para eso nos dimos una tarea múltiple, sistemática, constante, invisible, de base, sin plata y muy silenciosa. Creo que lo hemos conseguido. Y ahora, esa despenalización social se está traduciendo en una gran movilización”, afirmó.

También recordó que durante la primera concentración de “Ni una menos”, hace apenas 4 años, la consigna del aborto no figuraba en la convocatoria. “Incluso tuvimos discusiones porque queríamos poner la bandera pero no nos dejaban”, recuerda. Hoy, la situación es muy diferente: “Me parece que hemos logrado que el tema del aborto se terminara convirtiendo en una demanda urgente de todo el movimiento feminista y de las mujeres, pero también de la sociedad toda. En la calle se ven pañuelos verdes por todos lados”, aseguró.

Para finalizar, Mac Dougall convocó a todas y todos a acercarse al Congreso el miércoles 13 de junio, día en que Diputados tratará el proyecto en el recinto. “Los antiderechos van a estar en carpas desde el día anterior. Nosotras vamos a instalarnos a las 12.00 del mediodía, hora en que arranca la sesión. Los y las invito a que se sumen porque a este derecho lo vamos a conquistar en las calles”, completó.

Menos muertes

A su turno, Ana Franchi comenzó contando que el secretario académico de la Facultad Medicina -donde ella trabaja- intervino en las audiencias de la Cámara de Diputados y allí comparó el aborto con la desaparición forzada de personas. “El decano tuvo que aclarar que esa no era la postura de la Facultad pero lo cierto es que en Medicina no hubo ningún debate oficial sobre el tema y el Consejo Directivo siempre votó en contra de la legalización del aborto”.

Franchi presentó un estudio publicado en The Lancet Global Health que señala que de los 227 millones de embarazos que hay anualmente en el mundo, el 44% no son deseados; y, de esos, el 56% termina en un aborto. Además, detalló que el 14,5% de las muertes maternas, en todo el planeta, son consecuencia de abortos. “La evidencia muestra que la forma más eficaz para reducir drásticamente la morbilidad y la mortalidad materna es que el aborto sea legal y ampliamente accesible”.

En esa misma línea, la investigadora remarcó que casi todos los fallecimientos se producen en las propias casas de las mujeres o en lugares donde se realizan abortos clandestinamente. “Claramente, las mujeres más pobres, de los países más pobres, son las principales víctimas de la criminalización y de la falta de acceso a un aborto seguro”, concluyó.

Más adelante se refirió a la situación de Uruguay, donde el aborto se legalizó en el año 2012. Allí, el aborto pasó de provocar el 37,5% de las muertes maternas, entre 2001 y 2005, a sólo el 8,1% entre 2011 y 2015. “De esta manera Uruguay pasó a ser el segundo país de América, después de Canadá, con la menor tasa de muertes maternas”, precisó.

Como cierre de su intervención, Franchi resumió: “Basados en las evidencias disponibles, la interrupción segura del embarazo es, indudablemente, uno de los medios que ayudará a reducir la cantidad de abortos y la morbimortalidad materna, además de contribuir a la disminución de la mortalidad infantil”.

Sin vuelta atrás

La última intervención de la mesa le correspondió a Milena Páramo Bernal. La coordinadora de CLADEM se refirió a alguno de los argumentos más “odiosos” que los grupos “antiderechos” expresaron en el Congreso. Uno de ellos pretendió quitarle valor a la mortalidad materna como un dato relevante para medir la situación sociosanitaria de cualquier país. “Para ello sostuvieron que mueren más mujeres por accidentes de tránsito, por ejemplo, que como consecuencia de abortos. Esto no sólo es de una enorme pobreza argumental sino que, también, demuestra mala leche”, sostuvo la socióloga.

Para contrarrestar esta afirmación, Páramo Bernal desplegó un gráfico en el que podía observarse que, en base a información del Ministerio de Salud de la Nación, en buena parte del período que abarca desde 1990 hasta 2016, el aborto fue la principal causa individual de muerte materna. “Negar la importancia que tiene la clandestinidad del aborto en la mortalidad materna es un argumento bajo”, sentenció.

Posteriormente, Páramo Bernal se refirió a la maternidad infantil forzada. Para dar cuenta de la situación recurrió a un cuadro que indica que, entre 1983 y 2016, nacieron anualmente en Argentina, en promedio, 3062 niños de mujeres de entre 10 y 14 años. “Este fenómeno afecta mayormente a las niñas de familias pobres”, detalló y desafió: “Imagínense a ustedes mismas a los 10 años si estaban preparadas para ser madres”.

Para los antiderechos la situación parece ser mucho más sencilla, básicamente sostienen que si el  cuerpo de una  mujer está preparado para parir, entonces significa que está capacitada para hacerlo, y agregan que la ley no las habilita para abortar. “Eso es mentira porque en estos casos confluyen dos causales, riesgo de vida y violación, porque en su mayor parte, esos embarazos son producto de una violación llevada a cabo por algún miembro de la propia familia de la niña”, señaló la militante.

Como cierre de su exposición Páramo Bernal realizó una evaluación general: “Hay una confluencia a nivel mundial. Estamos en un momento histórico, ya no se puede soportar, ni en los países más religiosos, este nivel de ignominia, de oprobio y de violación de los derechos de las mujeres. Me parece que hay que unir todas las fuerzas que tenemos para seguir sumándonos en la calle porque este movimiento, independientemente de lo que ocurra con la votación en el Congreso, lo que no tiene es vuelta atrás”.