Michael Rosbash, honoris causa


El destacado investigador estadounidense Michael Rosbash recibió de manos del decano Juan Carlos Reboreda el diploma honoris causa de la Universidad de Buenos Aires. Rosbash guarda importantes distinciones internacionales en su haber, entre las que se destaca el Premio Nobel 2017 en Fisiología/Medicina, que compartió con sus colegas Jeffrey C. Hall y Michael W. Young.

Invitado a nuestro país por el profesor de la casa Alberto Kornblihtt, Rosbash participó de la ceremonia que se desarrolló en el Aula Magna del Pabellón 2 acompañado por el decano, el profesor Kornblihtt, la secretaría Académica adjunta de la Facultad, Adalí Pecci, y la profesora Anabella Screbrow, quien dio marco a la actividad, manifestando en el comienzo del acto académico “lamentamos mucho que nuestro homenajeado haya tenido que atravesar una situación tan difícil como la que ocurrió hoy y le agradecemos que a pesar de ello esté aquí”, en referencia al robo que sufrió Rosbash horas antes de la actividad.

Kornblihtt, quien también es director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (UBA Conicet), fue el encargado de realizar el “elogio académico”, el resumen que manifiesta las razones por las cuáles el homenajeado es merecedor del diploma honoris causa.

La trayectoria de Rosbash

Michael Rosbash se graduó en Química en 1965 en el Instituto Tecnológico de California. En 1970 se doctoró en otro prestigioso centro, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Más tarde, realizó tres años de posdoctorado en Edimburgo y, en 1973, fue nombrado profesor en la Universidad de Brandeise.

Desde los comienzos de la década del 80, Rosbash se dedicó a estudiar las bases de lo que se conoce como “reloj biológico”, el marcapasos interno que poseen casi todos los organismos eucariotas.

Trabajando con estrategias basadas en ARN recombinante, en 1984 consiguió clonar el gen period, en la mosca Drosophila melanogaster. Sus trabajos posteriores echaron luz sobre los mecanismos que regulan las oscilaciones de los niveles de la proteína period y el circuito básico del reloj molecular circadiano. También logró identificar otros genes involucrados en el ritmo circadiano en la mosca. Por sus trabajos en ese campo es que recibió Nobel 2017.

Desde 1989 es investigador del Instituto Médico Howard Hughes; en el 2003 fue incorporado a la Academia Nacional de Ciencia de los Estados Unidos y en 2012 obtuvo la primera cátedra de neurociencias de la Universidad de Brandeise. Rosbash lleva publicados más de 300 trabajos científicos en las revistas más prestigiosas en ciencias biológicas.

Conferencia por dos

Posteriormente al elogio académico, Rosbash tomó la palabra para disertar sobre “Fruit flies, Circadian Rhythms and the Government Support of Basic Science”. La conferencia, dictada en idioma inglés, tuvo como público principal a cientos de estudiantes de las carreras de la Facultad, que colmaron el Aula Magna del Pabellón 2. Una vez finalizada la charla, el científico estadounidense se dedicó a responder preguntas del público durante más de media hora.

Al final del acto académico se dio una situación particular. Una decena de medios de comunicación habían ocupado las escalinatas de ingreso al Pabellón 2 atraídos por la noticia del robo. Cerca de las 20.00, Rosbash salió por la puerta principal del edificio y accedió a hablar en vivo con los medios presentes, relatando el episodio que había sufrido más temprano.

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