En busca del geólogo olvidado


La imagen de El Eternauta es un ícono ampliamente difundido de nuestra cultura popular. Muchos saben que este personaje nació de una historieta escrita por Héctor Germán Oesterheld pero, seguramente, no son tantos los que conocen que su creador estudió y trabajó como geólogo.

Al cumplirse 41 años del secuestro y desaparición de Oesterheld, se desarrolló en la Facultad un conjunto de actividades que comenzó con una muestra diseñada por el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, continuó con una edición especial de La Ménsula -la publicación del Programa de Historia-, donde se reproducen fragmentos del libro del geólogo Diego Fracchia, quien, buceando en los archivos de nuestra Facultad, reconstruyó el paso de Oesterheld por la geología. Las investigaciones de Fracchia quedaron materializadas en el libro En busca del geólogo olvidado, recientemente incorporado a la biblioteca digital de Exactas.

Como cierre de estos homenajes, en el aula Aguirre del Departamento de Geología se llevo a cabo una charla donde participaron Edgardo Vanucchi, Jonathan Tobal y Laura Vázquez para analizar diferentes aspectos de la vida y obra de Oesterheld.

“Buscamos comparar las trayectorias intelectual y militante de Oesterheld, presentar un recorrido buscando interacciones para comprender la obra y también la época en la que fueron creadas”, señala Edgardo Vannuchi, del Centro Cultural Conti, responsable del equipo que exhibió en el hall central del Pabellón 2 la muestra “Oesterheld: la revolución de la aventura”.

“La muestra lleva ese nombre -explica Vannuchi- por la magnitud del cambio que introdujo Oesterheld. La reubicación de dónde transcurre la historieta cambia, abandona Estados Unidos y se trasladada a Buenos Aires”. Otro punto novedoso es el tratamiento de los personajes: “En Ernie Pike , el corresponsal de guerra, el personaje principal es la guerra. El mal es la misma guerra”.

A su turno, Jonathan Tobal (IDEAN, UBA CONICET) comentó, siguiendo los trabajos de Diego Fracchia, aspectos desconocidos de los años de Oesterheld en la carrera del Doctorado de Ciencias Naturales de la entonces Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UBA.

Apoyándose en las numerosas fotografías que halló Fracchia, Tobal fue armando un relato que comenzaba en 1937 donde se lo ve a Oesterheld,frente a la fuente de Las Nereidas, en Costanera Sur, con quien llegara a ser uno de los geólogos más relevantes de la Argentina, Félix González Bonirino.

“No era casual esta foto con Bonorino. Los dos estudiaron en el Colegio Nacional Manuel Belgrano y, de ese colegio, partieron varios alumnos para la carrera de Ciencias Naturales, que en en 1937  tenía un plan con una formación muy genérica, con poca incidencia de la geología. Pero, aunque los nombres de las materias no sean los mismos que hoy conocemos, Oesterheld tuvo de profesores a Martín Doello Jurado, Groeber, Leanza, Pastore, Edelmira Mórtola, y Harrington.  Todos profesores que están en estos cuadros”, comentó Tobal señalando los retratos de los destacados profesores del Departamento de Geología recordados en el Aula Aguirre.

Como cierre de las exposiciones, fue el turno de Laura Vazquez Hutnik, investigadora del Instituto Gino Germani (UBA CONICET) que abordó con detalle la obra de Oesterheld ubicándola en el escenario de un proceso cultural singular.

“Durante los años 40 y 50 se produce la expansión de la industria editorial del país, en particular de la historieta y, también, de la fotonovela. En aquellos años, se llegan a editar más de 150 millones de ejemplares anuales de revistas de historieta en Argentina, aproximadamente, la mitad de lo que leía el país” describe Vázquez, marcando el carácter industrial de la producción. “Como explicaba el director de la Editorial Columba , se calculaban las extensiones de los relatos para que el lector pudiera leerlas en un viaje en tren desde Moreno a Once”.

Vázquez repasa la obra de nuestro escritor y se detiene en 1957: “Oesteheld funda editorial Frontera que editará cuatro revistas. Frontera es un faro de avanzada para el medio” En una de esas revistas, Hora Cero, comienza a publicar su obra mas emblemática: El Eternauta, con dibujos de Francisco Solano López que atrapará a los lectores por dos años y medio.

De allí en más, la prolífica actividad de Oesterheld continuará hasta el final. Durante los últimos años de la década de 1960, comienza un ciclo de radicalización política que lo lleva a incorporarse, con más de cincuenta años, en las filas del peronismo montonero donde participará de numerosas publicaciones. Incluso, en 1976, publicará desde la clandestinidad, la tercera parte de El Eternauta.

En 1977 es secuestrado y trasladado a varios centros clandestinos de detención. Una carta que Ana María Caruso de Carri pudo escribirle a sus hijas cuando estaba detenida en el centro clandestino de detención montado en Villa Insuperable relata: “Ahora está con nosotros ‘el Viejo’, que es el autor de El Eternauta y el Sargento Kirk. ¿Se acuerdan? El pobre viejo se pasa el día escribiendo historias que hasta ahora nadie tiene intenciones de publicarle.”