Estudiantes de Exactas entre los mejores del mundo en México
Por segundo año consecutivo, el equipo Hornero se ubicó dentro del top 10 en una competencia internacional de ingeniería espacial de satélites enlatados organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México.
El equipo de estudiantes de Exactas, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), volvió a destacarse a nivel internacional al posicionarse entre los diez mejores equipos del Curso-Concurso Mundial CanSat 2026, organizado por el Programa Espacial Universitario (PEU) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Tras superar distintas instancias eliminatorias, el grupo llegó nuevamente a la final de esta competencia que simula una misión espacial real a escala.
Pilar Risso, Clara Telesca, Pedro Monczor, Juan Valle, Santiago Perez Garber, Gonzalo Zapata y Sergio Guberman, estudian Ciencias Físicas, Químicas, Ingeniería y Diseño Industrial en universidades públicas y, al igual que más de cuatro mil estudiantes universitarios de todo el mundo, asumieron el desafío de diseñar y construir un satélite del tamaño de una lata capaz de cumplir una misión aeroespacial tras ser lanzado a más de cuatrocientos metros de altura con un dron especial.
“Fue un honor poder representar a la Argentina en un concurso de este nivel y un reconocimiento a un proceso tan largo. Fue muy lindo como nos recibieron, nos recordaban del año pasado y estamos contentos con haber estado presente en la ceremonia de premiación”, afirmaron con gran satisfacción.
El Concurso Mundial CanSat forma parte de las iniciativas del Programa Espacial Universitario de la UNAM, institución que desarrolla actividades vinculadas con la ciencia y la tecnología espacial desde la creación del Departamento del Espacio Exterior en el Instituto de Geofísica en 1962.
En esta edición participaron más de ciento treinta y siete equipos provenientes de universidades de México, Colombia, Guatemala, Perú, Bolivia, República Dominicana, Estados Unidos, India y Países Bajos. Hornero representó a la UBA y a la Argentina y la pasión de sus integrantes por las ciencias, la tecnología y la innovación fueron las claves para demostrar su talento y capacidad para desarrollar soluciones científicas y tecnológicas de alto nivel. Logrando clasificar y posicionarse para la etapa final de lanzamiento por encima de universidades con mayores recursos y financiamiento.
La competencia de este año incorporó nuevos desafíos técnicos y condiciones: como el uso de materiales más livianos y la transmisión de datos durante el trayecto aéreo. “El diseño electrónico y de programación fue bastante diferente y desafiante. Decidimos explorar piezas hechas con fibra de carbono y materiales más artesanales, como manipulaciones de papel” precisó con entusiasmo Sergio Guberman.
Misión con tripulante
A nivel internacional, existen diversas iniciativas de la competencia CanSat. Y básicamente se trata de concursos anuales en el que cada equipo –en representación de una universidad– debe construir un satélite en miniatura con dimensiones similares a una lata capaz de recolectar y transmitir datos durante su lanzamiento, descenso y aterrizaje.
Puntualmente, esta competencia CanSat constó de cinco etapas con distintos requerimientos y evaluaciones específicas. Como condición el dispositivo debe transportar en su interior un huevo de gallina —considerado el “tripulante”— y garantizar su integridad hasta finalizar la misión. Y debe transmitir datos de presión, temperatura, velocidad y aceleración durante el vuelo. Y, finalmente, generar una imagen estereoscópica 3D del lugar de lanzamiento y enviarla a la estación terrena antes de regresar a tierra.
“Si bien hubo muchas similitudes con la competencia del año pasado, esta vez la consigna planteó el uso de otro material y las tomas de fotografías debían procesarse a bordo” comentó Pilar Risso. Y agregó: “Mediante la electrónica fue posible medir distintas variables atmosféricas como temperatura, presión y velocidad”.
La experiencia requirió una alta exigencia académica y tecnológica y demandó una intensa articulación interdisciplinaria y la aplicación de conocimientos de física, química, programación, ingeniería y diseño. Contaron con el aporte tecnológico de empresas como PrintaLot, que colaboró con materiales para impresión 3D, con el apoyo económico de la UBA para viajar al evento de lanzamiento presencial –en el estadio de prácticas de la ciudad universitaria de la UNAM en México– y con el asesoramiento de docentes para cuestiones técnicas.
“Fue un orgullo representar la UBA y muy gratificante mostrar internacionalmente el valor de la educación de calidad que recibimos” expresó Clara Telesca. Y amplió: “En materia satelital Argentina es un país referente y eso se valoraba mucho en México”.
El desarrollo del proyecto comenzó en diciembre de 2025. Durante meses, el equipo realizó pruebas, integró conocimientos y convirtió la teoría en acción hasta definir los materiales y el diseño final del dispositivo, basándose en investigaciones y papers científicos.

(De izq. a der.) Juan Valle, Clara Telesca, Gonzalo Zapata, Sergio Guberman, Pedro Monczor, Pilar Risso y Santiago Perez Garber..
El resultado fue un satélite que no solo cumplió con los exigentes requerimientos técnicos de la competencia, sino que también es el resultado de un proceso de aprendizaje colectivo que comienza con una idea y se transforma en realidad cuando lo atraviesa el esfuerzo, la perseverancia y el trabajo en comunidad.

Facultad de Ciencias Exactas y Naturales - Universidad de Buenos Aires - Argentina