Alerta mosquitos


Durante mucho tiempo, se consideró que la presencia de Aedes aegypti en el área ocupada por Ciudad Universitaria era nula o prácticamente nula. Estudios previos llevados a cabo por el Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM), dirigido por Nicolás Schweigmann, habían arrojado resultados mayormente negativos. Sin embargo, el avance en la colonización de la Ciudad de Buenos Aires por parte de este mosquito y algún resultado positivo obtenido en la zona, en el marco de un trabajo de monitoreo que ese grupo realiza en distintos puntos de la Capital Federal, llevaron a las autoridades de la Facultad a disponer un relevamiento para precisar los verdaderos alcances de la presencia de este mosquito en Ciudad Universitaria.

El trabajo quedó a cargo de Nadia Zipenco, del Servicio de Higiene y Seguridad de la Facultad que dirige Teresa Marzola, y de Rocío Vázquez, que forma parte del equipo que encabeza Schweigmann. El monitoreo se extendió desde el 7 de diciembre de 2016 hasta el 16 de mayo de 2017, período que coincide con la época de mayor desarrollo poblacional del insecto. El primer paso consistió en la colocación de sensores en diez puntos estratégicos del predio, elegidos por tener características favorables para encontrar actividad del mosquito.

Los sensores, también llamados “ovitrampras”, fueron ideados por el GEM, con la finalidad de que la hembra de Aedes aegypti deposite los huevos en su interior. Se trata de frascos de vidrio pintados de negro que le proporcionan un ambiente oscuro adecuado. Se les agrega agua hasta cubrir, aproximadamente, un tercio de su interior. Luego se coloca un bajalenguas de madera, sostenido por un clip, para brindarle una superficie apta para que ponga los huevos, ya que, a diferencia de otras especies, este mosquito no los coloca en el agua. También cuenta con  etiquetas blancas, pegadas en el exterior, que cumplen dos funciones básicas: por un lado ayudan a identificar el sensor y, por otro, hacen que el dispositivo sea más atractivo para las hembras del mosquito. Una vez ubicados, los sensores fueron revisados semanalmente.

“Realmente fue una sorpresa, porque la primera suposición era que no íbamos a encontrar actividad de este mosquito en Ciudad Universitaria. Pero, lo cierto, es que tuvimos lecturas positivas en esa primera tanda de sensores”, recuerda Vázquez y completa: “Frente a esta situación decidimos avanzar con un relevamiento mucho más extenso. Para eso establecimos un cuadrícula sobre un mapa de Ciudad Universitaria y fuimos distribuyendo sensores sobre un total de 42 hectáreas del predio”.

Con el fin de llevar a cabo un trabajo planificado se dividió Ciudad Universitaria en parcelas de una hectárea, y se colocó por lo menos una ovitrampa en cada un de esas cuadrículas. Los espacios censados abarcaron: Pabellón 1, Pabellón 2, Bioterio, Pabellón de Industrias, Campo Experimental, IAFE, INGEIS, IFIBYNE, Pabellón 3 (Arquitectura), Estacionamiento ex-Pabellón 4, Deportes (vestuarios, bar, canchas, etc.), Taller de Mantenimiento (y depósito de Deportes), obras en construcción y obradores, entre otros.

El relevamiento, que se extendió a lo largo de seis meses, mostró resultados contundentes: Aedes aegypti está presente y activo en numerosos sectores de Ciudad Universitaria. Frente a esta realidad, los investigadores decidieron dar un paso más y ampliar el trabajo a la búsqueda de  posibles criaderos. Los criaderos son, básicamente, cualquier tipo de elementos (vasijas, tachos, neumáticos, recipientes varios, etc) que pueden acumular agua, brindando, de esta manera, un ambiente adecuado para la reproducción del insecto. Se convierten así en verdaderas fábricas de mosquitos.

“Los sensores son como los ojos para el investigador porque le permiten ver dónde está activo el insecto”, metaforiza Schweigmann y refuerza: “Yo quiero subrayar un concepto: si hay un sensor positivo significa que hay un criadero cerca, porque estos mosquitos no suelen desplazarse demasiado”.

Los hotspot

A lo largo del monitoreo, los investigadores pudieron detectar algunas áreas en las que se registraban resultados positivos de manera recurrente lo que indicaba una actividad persistente del mosquito en la zona y, por lo tanto, la existencia de criaderos cercanos. Entre los puntos más calientes se destacan: el bar del Campo de Deportes, el sector de Deportes que linda con el kiosco frente a la parada de colectivos, toda el área que abarca al parque de juegos del Jardín Maternal, Bioterio y Taller de Mantenimiento del Campo Deportes, el Campo Experimental, la entrada principal del Pabellón 2 y algunas de las obras en construcción que se desarrollan en el predio.

Por razones obvias, el área del parque del Jardín Maternal fue tomada como prioridad dado que no podía permitirse que los chicos la usaran hasta que dejara de detectarse la presencia de Aedes Aegypti. En la búsqueda de criaderos se encontraron algunas situaciones potencialmente peligrosas como juegos con algunas deficiencias (aberturas en sus estructuras en las que podía acumularse agua), y también baños descuidados y con poco uso en los que podían desarrollarse larvas en el agua de los inodoros. En este caso, los juegos en mal estado fueron arreglados o reemplazados por nuevos y los baños fueron puestos en condiciones.

Sin embargo, la situación no está definitivamente resuelta ya que en el taller de mantenimiento del Campo de Deportes, el panorama no resulta tranquilizador. Allí se encontró una gran acumulación de chatarra: neumáticos, mangueras, lockers en desuso, caños rotos, todos elementos que pueden acumular agua y en los cuales se encontraron larvas de mosquito. “Estos objetos deberían ser retirados cuanto antes ya que el insecto puede desplazarse desde allí, cruzar la calle y picar a un niño que está jugando en el parque”, se preocupa Vázquez.

Por otro lado, en el área de Bioterio también se hallaron posibles criaderos: una rejilla de desagües, un balde con agua en la terraza y chatarra acumulando agua. Si bien la chatarra fue removida, el informe afirma que “no se pudo determinar con precisión si la actividad del mosquito disminuyó en esa zona, dado que en la mayoría de las ocasiones las ovitrampas aparecieron caídas”.

Otro de los sectores sobre el que debe prestarse particular atención es el Campo de Deportes. En esa área fueron halladas múltiples deficiencias que se transformaron en criaderos del mosquito. La situación quizás más preocupante está dada por una casilla de ladrillos ubicada muy cerca de la zona del bar. En su interior funciona un motor de agua y debajo hay un pozo permanentemente inundado por el goteo del equipo. “Ese lugar se transformó en un enorme criadero. Allí encontramos muchas larvas de Aedes aegypti. Tenemos que tener en cuenta que es un lugar donde transita mucha gente todos los días, estudiantes de colegios y de distintas facultades y, por supuesto, en verano funciona la colonia para los chicos”, señala Vázquez con inquietud. Y Schweigmann agrega: “La cantidad de mosquitos adultos que salían de la casilla era una cosa infernal. Allí es necesario rellenar el pozo con arena hasta tapar el agua por completo”.

Además, en esa área se encontraron desagües y rejillas en malas condiciones, piletas que acumulan agua y tambores de 200 litros que son utilizados como tachos de basura pero que, al quedar a la intemperie, cuando llueve retienen el agua y se convierten en criaderos. “Esos tachos tienen que ser perforados para que el agua pueda drenar”, explica Vázquez.

También se registró la presencia reiterada del mosquito en el Campo Experimental. Durante la inspección que se realizó en el lugar se encontraron muchos objetos de plástico con agua, bebederos de animales, recipientes debajo de macetas y también mucha acumulación de chatarra en la zona adyacente a la avenida Intendente Cantilo. Ante este escenario las autoridades de la Facultad elaboraron un plan para realizar una limpieza exhaustiva del lugar que se está llevando a cabo pero todavía no se completó.

Otra área donde se obtuvieron repetidos registros positivos fue en la entrada del Pabellón 2 y en la  sala de máquinas del edificio. Ambos lugares se encuentran comunicados por una ventilación que permite la entrada del Aedes aegypti desde el exterior. Durante la inspección se encontraron caños  de agua rotos que generaban la acumulación de agua. Para solucionar esta situación, debería colocarse una malla mosquitero en la toma de la ventilación y arreglar los tubos de agua. También se encontró un criadero en el frente, en la base de un cartel de obra que rápidamente fue cubierto con cemento.

Un aspecto que merece particular atención son las numerosas obras que se están llevando adelante en todo el predio de Ciudad Universitaria. En los obradores de, prácticamente, todas ellas se detectó una intensa actividad del mosquito y todo tipo de elementos que fácilmente se convierten en criaderos. Además, los materiales de construcción pueden transformarse en un trasporte pasivo de los huevos del mosquito. Todo esto fue verificado en los obradores del IFIBYNE, del Canal Vega, del nuevo jardín (entre el Pabellón 1 y 2), obras lindantes con el INGEIS y el obrador de APUBA (al norte del Campo de Deportes).

“El problema que tuvimos en estos casos es que tenemos que negociar el acceso a las obras y dependemos de que los responsables nos autoricen el ingreso”, explica Marzola y brinda más datos: “En el caso de O+Infinito no nos dejaron pasar por un tema de normativas y seguros. Entonces no pudimos controlar lo que allí ocurre”.

Schweigmann, a su vez, recurrió un ejemplo para dar cuenta de la importancia que tiene un buen manejo de las obras en construcción para evitar la proliferación del mosquito. “Fíjense lo que ocurrió en la zona del obrador del Canal Vega. Una parte del obrador daba sobre la avenida Cantilo. Ahí había un tacho de 200 litros que se usaba como tanque de agua. En ese sector nunca se había detectado Aedes aegypti. Bueno, fue poner el obrador y apareció el mosquito”.

Verano caliente

En concreto, el monitoreo realizado demostró, contra lo que se esperaba, la abundante presencia de Aedes aegypti en numerosos sectores de Ciudad Universitaria, cuya población registró un abrupto incremento durante las últimas semanas de marzo, para ir decayendo posteriormente a medida que fueron bajando las temperaturas.

A partir de los resultados obtenidos se ha podido elaborar un plan de mejoras en las condiciones del predio con el objetivo de erradicar los potenciales criaderos y reducir la población de mosquitos a un nivel tal que deje de constituir una amenaza sanitaria. Resulta claro  que, en la medida en que existan criaderos, Ciudad Universitaria va a ser colonizada por el mosquito. Por lo pronto, la Facultad ya dispuso que, en breve, comenzará una segunda etapa del trabajo de monitoreo que se extenderá entre 2017 y 2018.

“El verano 2016/2017  tuvo una baja circulación del virus en el área metropolitana y no sé cuáles son las previsiones para el verano que viene, pero vamos a tener mosquitos. Es evidente que el día que se junten los mosquitos con el virus vamos a estar en problemas”, previene Schweigmann.

Sin embargo, las tareas de limpieza y descacharrado, imprescindibles para eliminar los criaderos, no fueron, hasta el momento, llevadas a cabo en forma eficiente en la mayoría de los casos. Teniendo en cuenta el comienzo de la primavera y el aumento  gradual de la temperatura que, junto con la humedad, generará las condiciones adecuadas para la eclosión de los huevos del mosquito, resulta impostergable el inicio de estas tareas. Pero, para llevarlas a cabo, además de Exactas, deben involucrarse todos los responsables de las distintas áreas en que se divide el predio: FADU, Rectorado (Deportes e Intendencia), el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y los responsables de cada una de las obras en construcción.

“En Ciudad Universitaria formamos una comunidad y necesitamos el compromiso de todas las partes que intervienen para que esto se lleve a cabo en forma eficiente y lograr que en el mediano plazo ya no se registren sensores positivos. De esta manera, podemos constituirnos en un ejemplo para otras facultades y para sociedad en general”, se esperanza Vázquez.

Criaderos potenciales

Luego de encontrar dos criaderos positivos en rejillas, se decidió llevar a cabo un minucioso registro de tapas y rejillas de desagüe ubicadas en los alrededores de los Pabellones 1, 2 e Industrias, IAFE e INGEIS. Ambos elementos brindan condiciones particularmente favorables para el desarrollo del mosquito. Por esta razón, se ubicó geográficamente a cada una de ellas con el fin de que las autoridades mejoren sus condiciones y realicen un mantenimiento adecuado de las mismas, para evitar la acumulación y el estancamiento de agua.


Información pública

Los resultados que se iban obteniendo semana a semana se fueron subiendo a una página web (http://comunicacion.exactas.uba.ar/monitoreo-aedes-aegypti/) que puede ser consultada libremente por toda la comunidad. Asimismo, esa información era comunicada a los responsables de los diferentes espacios de Ciudad Universitaria con el fin de que pudieran implementar las acciones necesarias para encontrar y eliminar los criaderos.