- Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
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Los primeros antecedentes de estudios científicos en nuestro territorio fueron las escuelas de Náutica y de Dibujo, a principio del siglo XIX.

Al fundarse la Universidad de Buenos Aires en 1821, las materias de ciencias exactas formaron parte durante varias décadas de la formación de médicos, ingenieros y arquitectos.

En 1865, el Rector Juan María Gutiérrez creó el Departamento de Ciencias Exactas, que incluía ingeniería y el profesorado en matemáticas, con la intención de cubrir las necesidades prácticas del país pero también de estimular el pensamiento riguroso. Este se considera el antecedente más antiguo de la actual facultad. En 1870 egresaron los primeros ingenieros, pero hubo que esperar varios años para que se sistematizaran las carreras de ciencias básicas.

En el año 1874 el Departamento de Ciencias Exactas es dividió en dos facultades: la Facultad de Matemática y la Facultad de Ciencias Físico-naturales. Funcionó regularmente la Facultad de Matemática otorgando títulos de ingeniero civil. En 1878 se incorporaron nuevas carreras: ingeniero geógrafo, arquitecto y doctor en ciencias físico-matemáticas. En 1881, al nacionalizarse la UBA, que antes era provincial, se vuelven a unificar las dos Facultades, y se pasa a llamar Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas.

El 28/9/1886 obtiene su título el Doctor en Ciencias Físico-matemáticas Ildefonso Ramos Mejía. Sin embargo, el 18/5/1882 se había graduado el Doctor en Ciencias Físico-Naturales Pedro Pando, si bien no tramitó su título hasta el 8/6/1903.

Luego, los estatutos universitarios de 1891 le cambian el nombre a Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, dentro de la cual comenzó a funcionar en 1896 el Doctorado en Química, orientado a cubrir puestos de trabajo en la naciente industria nacional y el Doctorado en Ciencias Naturales. El primer egresado del Doctorado en Química fue Enrique Herrero Ducloux, el 4/3/1902, mientras que el primer Doctor en Ciencias Naturales fue Angel Gallardo, egresando el 26/3/1902.

La Facultad funcionaba en el edificio de la Manzana de las Luces, y las carreras de química, ciencias físico – matemáticas y ciencias naturales coexistían con las de ingeniería y arquitectura, mayoritarias en cuanto a cantidad de alumnos.

En las primeras décadas del siglo XX debe destacarse el trabajo del español Julio Rey Pastor, iniciador de la matemática en la Argentina. Durante esta etapa la carrera de ciencias básicas con mayor cantidad de graduados fue el doctorado en química, con una salida laboral principalmente dirigida a la industria.

A partir de la década de 1940 se introdujeron las licenciaturas, siendo necesaria la realización de una tesis de postgrado para obtener el título de doctor.

En 1949 la Facultad de Arquitectura pasó a ser una unidad académica independiente, y lo mismo ocurrió en 1952 con Ingeniería. A partir de ese momento las carreras de ciencias básicas quedaron agrupadas bajo su nombre actual: Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

A partir de 1955 se inició una etapa de gran desarrollo de la Facultad, especialmente en las tareas de investigación. Se crearon nuevas carreras, se organizaron los departamentos, se equiparon las bibliotecas y los laboratorios y se inició la construcción de la Ciudad Universitaria en 1959. En el Pabellón 1 se instaló el Instituto de Cálculo y a partir de 1962 los departamentos de Matemática, Física y Meteorología.

Dos premios Nobel estuvieron vinculados a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales: Luis Federico Leloir, médico, fue Director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la FCEN entre 1962 y 1965, y César Milstein, químico, egresó de la FCEN en 1952.

La Facultad, como el conjunto de la sociedad argentina, fue víctima de las dictaduras militares y sus aliados: la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos, en 1966, causó la renuncia de la mayor parte del cuerpo docente y, en la segunda mitad de la década de 1970, la violenta represión produjo cesantías, exiliados y desaparecidos.

En 1971 se completó la mudanza al Pabellón 2 de la Ciudad Universitaria.

Desde 1983, a partir del retorno de la democracia, se produjo un paulatino fortalecimiento de las actividades docentes y de investigación, y una modificación de la matrícula, cuya consecuencia fue que actualmente la carrera más numerosa es la de Ciencias Biológicas.